Siana, Una Perrita Salchicha con Final Feliz

Carta de Nuestros Seguidores

Hace unos días preguntábamos en una de las Stories de  nuestra cuenta de Instagram @miperroyyo2018

¿Cuál es la raza de tu perro y cuál es el mes de su cumpleaños?

Y si por esas casualidades  era Mestizo que lo dijeran!!! Fue en ese momento que nos contactó Cecilia, la humana (dueña) de Siana.  Una perra salchicha (Raza: Dachshund) con una historia triste que gracias al amor de Ceci, la vida de ambas cambió para mejor.
Te compartimos en este nuevo Post de Mi Perro & Yo una hermosa enseñanza que nos regalan las 2!!! ¡Muchas gracias!

¡Hola Vero y Oli!,

                               La historia de Siana empezó muy triste. Ella estaba en la ex feria de Dominico.

Hoy por suerte no pueden vender más perros porque los recolectores de basura emitieron una carta cansados de recoger animales. Al no ser vendidos los dejaban morir al sereno dentro de cajas tiradas en la plazoleta. En ese lugar antes ubicaban las jaulas con ellos.

Muchos fueron comprados y se morían a la semana de las malas condiciones de salud que tenían.

Lamentablemente, Siana no fue la excepción.  Llegó a mí en un estado terrible.

En primer lugar y lo más notable era su desnutrición. Parecía un esqueletito con la cabeza picada y llena de granos. Su cola mordida con sarna y pus en los ojos.

Lo primero que hicimos fue darle de comer y salir a buscar al primer veterinario que la atendiera.

No sabía que era salchi. Yo creía que los salchis eran todos marrones.

 

 

“Corría Abril de 2009 y no tenía dientitos…vomitaba gusanos.
Su tamaño era similar al de mi zapatilla (yo calzo 35). Por lo que calculamos unos 18 / 20 cm máximo. Suponíamos que tenía alrededor de 2 meses.”

Siana con su abuela

En realidad el médico veterinario le calculó por los dientes unos 4 meses de vida.

Siana estaba (y a veces pasa aún con los extraños) muy asustada. Lloraba.
Se llenaba la boca de comida y enseguida corría a esconderse.

Cuando tenía hambre comía papel, piedras… tuvimos que reeducarla. Enseñarle qué podía comer y qué no.
Para dormir (era invierno) la vestimos con un zoquete. ¡Todo le quedaba grande!

Yo la acercaba a mi pecho porque ella por sí sola, no podía producir calor.

 

“Yo sufro de ataques de pánico. Eso paradójicamente me ayudó a entenderla bien. Sabía que solo la paciencia y el amor lograrían algo bueno y si no era así que al menos no se llevara el recuerdo de que todos somos malos.”

 

Así fue creciendo, aprendiendo, confiando y volviéndose la bebota de la casa.

El 4 de diciembre tuvo su primer celo. En ese momento el veterinario le calculó que ya tenía 1 año.

Después de tanta lucha decidí castrarla. No quería que sufriera una falla de salud en los partos y sabía que sería única e irremplazable.

Muchos aún me critican.  Yo creo que fue lo correcto. La amo y haría lo que fuera por ella.

 

“Varias personas me dicen “Vos tenés una perra de raza y no uno mestizo”. Sin saber por todo lo que pasé los días de veterinaria con la incertidumbre de saber si ella estaría bien o no.”

Siana, ya de adulta

Es una historia feliz pero dura y larga como los años de amor que nos tenemos.

Lamentablemente no todos tienen la buena predisposición de abrir sus oídos y escuchar esta historia.

Hoy Siana, tiene 8 años pronta a cumplir 9. Por la desnutrición sufre de nanas en las patas, tiene problemas de ansiedad, miedos… Por alguna razón le teme a los hombres y a veces desbarranca y come papel o pasto…

Actualmente pesa 12kg. Es una perrita muy feliz, tiene juguetes y 2 primas.

Siana le pide palotos a mis alumnas de diseño de indumentaria… por suerte muy lejos de aquella pequeñita que rescatamos.

“Es la historia real de una luchadora.”

Un beso y gracias por tomarse el tiempo de conocernos un poquito más.

Con amor Siana Y CeciVioleta🏻‍♀️”

Si querés  escribirle a Cecilia podés contactarte con ella a su cuenta de Instagram @violetaceci_mele

 

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