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Paseadores de Perros

Ser paseador, de amigos-perros. Desde el verano del 2011, con mi Samy, empezamos a frecuentar cada mañana el parque y no tardó en fascinarnos el paisaje repleto de perros corriendo, jugando, ladrando, siendo felices a su manera, cuidados por sus respectivos paseadores. Esos meses me dí cuenta de que en algún momento tenía que tener esa responsabilidad espectacular y que Samy formara parte importante de ello. No fue hasta el 2016 que, ya acomodado con los horarios de la facultad, arranqué decidido a pasear perros con Barqui, Tano y Pinocho. Todos del mismo hogar, con quienes aprendí muchísimo en ese entonces. "Siempre el comienzo es difícil. Manejar varios perros que en ese momento no eran lo que son hoy, me costó." #PasoDeLosPerros Barqui no podía ver otro macho sin intentar pelear. Tano tenía sólo un año, era pura fibra, sin castrar aún, obsesionado con cada olor en el camino; y Pinocho era un escapista profesional, con lo cual no podía perderlo de vista ni soltarlo tampoco. Samy fue clave en el proceso. Gracias a ella podía hacer el trabajo correctamente. Su personalidad de líder y pastor de perros colaboró muchísimo con la causa. Además, nos entendíamos a la perfección. Cuando yo gritaba llamando a alguno que se alejaba o cuando se ponían a jugar muy bruscamente, Samy los "retaba" con ladridos y embestidas que ponían en su lugar a los demás. Con mis consiguientes felicitaciones, aprendió a repetirlo en cada ocasión con y sin mi orden. Una genia de verdad. Y así arrancamos, nos fuimos codeando entre los vecinos que iban al parque en nuestro horario de paseo. Nos veían trabajando todos juntos con gran placer y poco a poco se fueron sumando Shami, luego Nena y un tiempo después Pacha quienes fueron la base de nuestra joven familia perruna. Son dos años y un par de meses, los que nos